Carlos
Me comí una ensalada de rúcula con parmesano a los 12 años y conté la experiencia en mi blog.
Latest posts from Ensalada de rúcula
-
Qué he estado haciendo este diciembre de 2025
Dec 31 ⎯ Bruselas, 30 de diciembre de 2025. Hace frío, pero no mucho frío. No está lloviendo demasiado estos días, pero algo me dice que la primavera va a ser húmeda. He agotado el kimchi casero que preparé a principios de mes. Ayer me tiré un pedo en yoga y simulé que me había crujido la espalda. Aun me estoy recuperando emocionalmente de pasar una semana y pico en España pero agradecido de ver a tanta gente maravillosa en la tierra de la tortilla, la alhambra y Amaia Montero. Se avecina una crisis pero el universo nos ha premiado con música nueva de LODVG y La Gossa Sorda. Dios aprieta pero al menos nos da música para pasar el mal trago. Qué no ha faltado en mi iPod Classic Me gustaría escribir que he escuchado LUX hasta durmiendo la siesta y ya comprendo la espiritualidad de la GenZ pero no es así (aunque hemos conseguido entradas para su concierto en Amberes). He sido muy gen X este mes y me he papeado de manera obsesiva los dos CDs de Placebo que tengo: “Without You I’m Nothing” y “Black Market Music” y no me he quitado la vida en el proceso lo cual demuestra que estoy más sando mentalmente de lo que pienso. También he estado quemando Tame Impala y aunque esto aparece siempre cada dos meses debido a que es probablemente uno de mis artistas favoritos, esta vez se debe a que me llegó el último álbum a casa, Deadbeat, que sin ser una maravilla es bailongo y te alegra una tarde. Eso si, odio el tema reggaetonero. Casi el mismo efecto que tiene el último álbum de Jamie XX. Pillé la edición deluxe de In Waves y, aunque no me convenció al principio, a base de darle caña non-stop a la espera de lo nuevo de The XX me ha convencido y es claramente un homenaje a salir de fiesta en tus treintaypocos: empiezas con una playlist de house en casa y acabas en un club de trance para marcharte a los 10 minutos porque estás destrozado. A casa a dormir que mañana hay que madrugar. Mención a Psycho Tropical Berlin de La Femme, que descubrí en 2013 y he vuelto a redescubrir gracias a mi amiga Elsa que es su mayor fan y está en proceso de aceptación ya que se han separado y no van a volver. Discazo. También el All Things Must Pass de George Harrison sigue siempre acompañándome allá donde voy, igual que literalmente toda la discografía de Belle & Sebastian. Y por último, ya que mi amiga Ludo no sabía que Tupac había muerto, recordar el maravilloso To Pimp a Butterfly de 2015 con el que Kendrick Lamar ganó un Pullitzer y en el que habla con el susodicho al final del disco sobre fama, raíces, salir del hood y salud mental. Sorpresa la de Moon Safari de Air que se ha colado en el top 10 y como siempre King Gizzard en repeat cuando el día es demasiado gris. Por último recomendar a mis coleguitas de Punyales que están sacando singles y covers con gusto (a Viva Belgrado ni más ni menos). No sé cómo definirlos: deben ser post wave punk, o new electro punk wave o alguna wave con algo de punk con algo de rock con algo de cachibaches. Están guapos, son de Castellón y yo los llevo en mi iPod. Tocan el viernes 16 de Enero en el Terra, yo de ti pillaba entradas. En mi Letterboxd se habla de… Nada, la verdad. Mi Letterboxd ha estado desamparado este mes. Después de un noviembre en el que flipamos con Bugonia y nos quedamos un poquito fríos con Wicked For Good (Liv ya me explicó que es normal que el acto 2 de los musicales sea el flojete), este diciembre no hemos tenido tiempo para más pero seguimos con nuestro ritual de enseñarnos una serie cada uno. El turno anterior le enseñé Hacks y ahora estamos con Crazy Ex Girlfriend, una de sus series favoritas. No creo que pueda recomendarlas más ya que siempre hablamos de raíces, salud mental, personajes estridentes y musicales. Os alegran la tarde y no pensáis en el trabajo. En el cineclub familiar se vieron varias películas que nos faltaban. Se empezó la primera de “ESDLA” pero mi hermana y mi madre no pasaron de la hora y media. Seguimos con “Chicas malas” y “El día de la Bestia” para completar un precioso showrun navideño para personas de 8 a 80 y lloramos desconsoladamente con “As Bestas”. Rodrigo, por favor, solo tenías que humanizar a la víctima, no recrear el trauma de la muerte de Bambi. Interesante también la conversación sobre gentrificación rural que tiene lugar en el bar: “yo he vivido aquí 52 años y tú llevas aquí dos, ¿porqué mi voto vale lo mismo que el tuyo?”. Dio lugar a una interesante conversación sobre el tema. El historial de YouTube Hemos estado tirando de YouTube mucho. Yo no estaba en la movida, pero Liv me ha ido presentando a varios creadores que merecen mención por sus diferentes movidas, y este mes os presento a unos cuantos. A bit Fruity de Matt Bernstein es el podcast de cultura queer, feminismo, pop e internet que necesitas y no sabías que necesitabas. Temas actuales, invitados con PhDs en la movida y mucho acierto en todos los análisis. Encima juega a tenis jodidamente bien y es amigo de Mamdani. Recomiendo mucho el de Bill Maher pero el último sobre Nicky Minaj es un clásico instantáneo. En su Patreon tiene una serie de 4 episodios sobre Bye Sister que merece la pena ver. Sad Boyz es otra de esas publicaciones multiplataforma (video, podcast y paloma mensajera) que no faltan en el historial cada mensualidad. Este mes he visto muy a gusto el video sobre Logan Paul Vs Science y el de conspiraciones de TikTok que creo que es increíble. En clave españita, os recomiendo todo lo que hace Mozo Yefímovich. Su último video sobre el asesinato de Charlie Kirk y el análisis de las razones de su tirador es maravilloso, con alguna que otra data que no manejaba y que añade muchas incógnitas pero también muchas respuestas a un crimen aparentemente claro pero que es más complejo bajo la superficie. Está chido, aunque siempre me quedaré con la que considero su opus magna que fue el video-análisis de Inside. No sé si conocéis La Llama Store, la mejor tienda de comedia del mundo mundial, pero seguro que conocéis a uno de sus dueños, Kike García que co-creó El Mundo Today. El podcast que vengo a recomendar, Explicado Pierde, es el podcast de comedia que no sabía que necesitaba, pero ahora es agua para una garganta seca. Análisis de especiales, series, películas y hasta tiras cómicas, una hora que se echa de menos ahora que están de vacaciones y en la que últimamente han llevado a cómicos como Xavi Daura o Ignasi Taltavull a explicar su movida. Enmarcado también en el UCEMT (Universo Cinematográfico de El Mundo Today) también tenéis la recomendación del mes yo creo, que es el especial de Kike García: “Último Show”. Hacía mucho que no me reía a carcajadas con más decibelios que un A380 despegando. Asusté a mis gatos, desperté a los hijos de mi vecino y casi tengo un orgasmo risil. Es una maravilla. Gracias Kike. Lo de las camaritas He subido varias cosas a mi Instagram, están majas creo aunque aun me quedan por subir más de 20 carretes desde mayo. También eligieron una de mis fotos en un concurso de mis queridos Mori Film Lab y creo que es una de las razones por las que voy a seguir haciendo esta movida. Ahora mismo no es solo fotografiar, sino que si es B&N también revelo y escaneo y si es color solo me ahorro el revelado. Es agotador, pero me hice en el black friday con un Valoi Easy 35 y mi vida ha mejorado en calidad muchísimo. Seguiremos con los cacharros. Ahora mismo estoy investigando dos cosas principalmente: infrared film y fotografía de estudio. El club de lectura de Carlos Este mes solo he podido leer a ratos pero aun así se ha sacado tiempo para acabar dos libros que recomiendo enormemente. El primero, ”Maganta”, de Lola Lorente, lo saqué de la biblioteca aprovechando un festival de literatura en español sobre volver a casa y he de decir que lo devoré. Una novela gráfica sobre (de nuevo) los problemas de volver a casa, las expectativas cuando uno se va de donde las raíces se clavan en el suelo y el sentimiento de fracaso cuando las circunstancias te llevan de nuevo a la sombra de la higuera que un día te vio echarte la siesta. Me encantó. Puede que compartir región y costumbres con la autora haya tenido algo que ver en esa conexión con la obra. El otro, “Buda en el ático”, es una maravilla que creo es imposible que no te guste. La historia de un grupo de mujeres chinas que se casan por postal con ciudadanos chino-americanos en el primer cuarto del siglo XX es un clásico contemporáneo y una muestra de cómo plasmar la migración y el comportamiento humano desde un punto comunal o grupal y no desde la experiencia individual ayuda a entender mejor las diferentes experiencias humanas y su escala de grises. A veces esperanzadora, otras veces dolorosa y siempre real. Esta forma nos ayuda a entender movimientos globales más allá de los problemáticos sesgos de confirmación. Qué he estado haciendo este diciembre del año 2025 de la era común Se hornearon galletas con amigos y lo recomiendo. Una tarde horneando que se nos hizo corta y maravillosa aunque para ahorrar tiempo (y sabiendo los problemas que tuvimos el año pasado) nosotros preparamos la masa y dejamos las láminas en la nevera el día de antes para dar formas y decorar en el momento que vieniera nuestra crew. Se está convirtiendo en tradición. Se hizo Kimchi casero y lo recomiendo. Siguiendo la receta de Diegodoal sacamos un kimchi sabroso, sano y, sobretodo, barato. Le echas un par de horas y tienes kimchi para una o dos semanas. Se ha estado haciendo Kéfir de agua y no lo recomiendo. Es engorroso, el resultado no termina de salirme y el equipamiendo de coladores, tarros y demás es difícil de tener en el armario. En algún momento lo abandonaré. Comer y beber y comprar y visitar Se fue de visita a Valencia y se visitaron los sitios de confianza que seguro ya conocéis gracias a que me seguís en instagram. El Egg Drop Sandwich de 4 Specialty Coffee and Bistro está tan bueno como lo recordaba ahora que han reabierto en el Cabanyal. El café de Los Picos en Ruzafa sigue siendo uno de los mejores, y el brioche sigue suave y sabroso como siempre. Si os queda lejos, Fav Coffee está detrás de la puerta del mar y el brew coffee que nos tomamos estaba increíble también. En Bar Mistela nos pusieron una de las mejores orejas que recuerdo y, por último, las cervezas de Ölhops siguen siendo el referente en IPAs y buen ambiente. Entre el rato del desayuno y la comida me di una vuelta por Bangarang y me dejé buen dinero en libros que no encuentro en Bruselas. Si no les conocéis es hora de que vayáis a esta vuestra próxima librería de confianza porque tienen casi todo lo que puedes necesitar incluyendo una sección de revistas en las que casi me pierdo. La roooonda recomendativa de Carrusel Drapertivo En este apartado va una suerte de movidas que quiero recomendar pero que no puedo explayarme en explicar porque sino esto sería una publicación seria de más de veinte minutos de lectura. Show de renovación de los 90 0 - Señor neozelandés con tiempo libre 3 El último podcast 1- Podcast el Podcast 56 Efectos especiales de ESDLA 4- Mi madre y mi hermana 0 Etsy 0 - Leica 2 Facu Díaz por Europa 6 - Lin Manuel Miranda 2 Kimchi sencillo 2 - Liver King 1 Geogrid 2 - Wordle 0 Martin Parr 1 - Broocklyn Beckam 0 El tipo que ganó el bote de Pasapalabra a la primera 1 - Este gato adorable 2 Villarroya 10 - La señora que no entiende que es rentista 1 Miscelánea Esta newsletter no existe en el vacío cósmico simplemente para acumular información para que la IA se entrene. Esta newsletter tiene un porqué de su existencia, y ese porqué es la el substack “Teruel Existe, damos fe” de Julián y María cuya newsletter está mucho más apañá, coqueta y mejor escrita. Esta es la versión amateur o Blogger depresiva. Lo que mi yo de 21 años necesitaba después de ver Lost In Translation aunque ahora mismo lo hago con Everything Everywhere All At Once. Recomendar también El Club Viejoven. Si viviera en Valencia de nuevo iría siempre porque María es una persona maravillosa y sabe lo que hace y de lo que habla. Aun recuerdo mandarle manuscritos hace muchos años cuando éramos coleguitas en Twitter ❤️🩹. Esta es la primera edición de “Qué he estado haciendo”. Si has llegado hasta aquí: gracias.
-
Estos lugares no me recuerdan
Dec 28 ⎯ He estado pasando lista en Valencia y en el pueblo. Cada vez que vuelvo tengo que hacerlo: quien está presente, quien está ausente, qué lugares cerraron y cuales se mantienen entre hostels y CBD shops. Pasé lista a amigos, familia, mascotas, calles, rincones y el campo, aquel lugar al que las raíces me mantienen unido en una relación tóxica en la que no estamos bien pero seguimos estando. Es raro volver a los sitios que alguna vez me rodearon día a día y ver que ahora son ajenos o lejanos a pesar de pisar sus suelos y visitar sus entrañas en tiempo real. La calle por la que iba a trabajar es una calle más. La tienda de discos a la que iba cada viernes ahora huele diferente. La esquina en la que quedaba para salir de fiesta está llena de mensajes de “compro piso” y el graffiti que me gustaba ha desaparecido. ¿Alguna vez fueron parte de mi realidad? como esos amigos con los que me dejé de hablar cuando me mandaron un Whatsapp diciendo que la tierra era plana y las antenas del 5G te meten el cáncer yo he bloqueado esa familiaridad y la nostalgia es compleja y difícil de identificar ¿De donde cojones viene y porqué cojones está ahí? Puede que sea esa familiaridad de pequeños detalles que hacían de un lugar tu hogar y solo descubres cuando estás in vivo o a mil kilómetros de distancia (y que da lugar a otra conversación sobre qué es un hogar), pero también por la fotografía de un sitio que muere y necesita actualizarse. Yo cuando visito un sitio guardo una instantánea del lugar (como probablemente cualquier persona humanamente humana) y al volver, tiempo después, esa fotografía muchas veces está desactualizada, es vieja, inservible como foto de reconocimiento del lugar, y entiendo que mi memoria ha quedado enlazada a un lugar que ya no existe. La nostalgia me destroza la mandíbula por dos sitios y soy el hazmerreír de internet durante una semana. Algunos lugares se mantienen, siguen ahí, presentes, puede que la foto sea diferente pero al tomar una nueva instantánea veo que, aun con cambios, es reconocible. Su esencia es la misma, el aire es cálido, el ambientador es el mismo. Los sitios se sienten reconocibles, agradables, a nuestro lado. Me cuesta quitarme de la cabeza la sensación de nostalgia pero por lo menos sé donde estoy. El coche de Google Maps soy yo y el mapa es mi puta vida. Vivir vidas y atravesar portales, encontrar gente y dejar amigos atrás, nuevos inicios y viejos cierres. Reencontrarse es una aventura. Es coger la memory card y buscar la partida guardada y cuando empiezas ya ni te sabes los controles. Que si equis era saltar pero ahora es disparar. Que si cuadrado era disparar y ahora es centrar. Así acabo haciendo el imbécil durante dos días sin saber de qué hablar con viejos amigos con los que no hablo casi nunca ni me mando memes regularmente y lo siento por ellos porque ni les interesa saber sobre lo bueno que es ir a yoga o lo bueno que es el último disco de King Gizzard o el último drama en internet pero hago ajustes y al final nos entendemos y hablamos de nuestras movidas y al final echamos un partido juntos y nos lo pasamos bien. Volver a casa. Siempre es volver. Tu sitio está donde pagas impuestos y tus amigos son los amigos que haces en el camino. Siempre haciendo side quests y la misión principal ya la haré. Vivir en mil sitios y siempre volver a casa, como si las raíces crecieran contigo, como si me hubieran seguido hasta Bruselas. Las muestro, las enseño, me explico, no las dejo escondidas bajo la alfombra porque es imposible dejar de ser de donde se es. “You can take your boy out the hood. But you can't take the hood out the homie”. Aun con la nostalgia, con la melancolía, una sensación que a veces es dolorosa y a veces agridulce, sé que lo que estoy viviendo quedará también como una foto congelada en el tiempo y que la próxima vez que vuelva tendré que desempolvarla y sacarla de la caja y decir “joder, esta foto también es vieja”. La esperanza es saber que yo mismo siga estando y que pueda decirlo y compartirlo, sabiendo que la foto la próxima vez estará incompleta y puede que sea un bar, una esquina o una amistad muy lejana y desearé que no sea nadie y que sigamos estando todos ya sea juntos y revueltos o separados y aislados. Me da igual que seamos agua y aceite bro, quiero que estemos todos al menos. Las fotografías se actualizan, las guardo en el álbum hasta la próxima vez que nos veamos que seguramente sea en unos meses. Nos diremos eso de que nos llamaremos y haremos una videollamada pero nuestras vidas son complicadas y nuestro tiempo libre un espacio liminal entre noche en vela y noche en vela después de ir a trabajar. Pero nos volveremos a ver y nos pondremos al día y recordaremos fotos viejas. Y volver a casa, una vez más, entre sabores agridulces y movidas que te echan para atrás se lleva mejor, y aunque al subirme al avión piense “a ver si llego pronto para jugar con mis gatos” una parte de mí se queda en tierra y una foto se viene conmigo.
-
Cómo no voy a volver
Dec 21 ⎯ La navidad es inminente, se ha acercado pacientemente, poco a poco, paso a paso, como en una maratón ha ido acercándose hasta que nos tiene a tan solo unos días de distancia. En cierto modo está tan cerca que ya no podemos huir, no hay donde esconderse y solo podemos observar como ya está solo a unos metros de distancia, detallando visualmente su figura, cómo actúa, alargando sus brazos, llegando hasta nosotros, cogiendo una recortada, abriendo el cargador y metiendo dos balas, una en la que pone “consumismo” y otra en la que pone “tiempo con tu familia”, cerrando la escopeta, cargándola con una sola mano y apoyándola en nuestra sien mientras nos susurra “ho ho ho, toma turrón”. BAM. Santa’s home baby y trae de regalo al niño jesús en forma de Labubu. Vuelvo a casa. Donde viven mi perro, mi hermana y mi madre. Donde se dan regalos, abrazos, besos, turrón, cocido, discusiones, falacias, medias verdades, promesas de venir a verme y una cantidad insensata de referencias a chistes internos que solo mi hermana y yo entendemos. Referencias de Los Simpsons, memes de boomers e historias de padreadas pasadas. Puede que volvamos a jugar al Overcooked y acabemos como Carmen en The Bear solo que siendo conscientes de que estamos al borde de un brote psicótico. Estas navidades dile “Yes chef” a tu terapeuta, anda. Las semanas previas han sido raras. Estoy cansado, agotado, exhausto de dedicar mi vida a los stakeholders y de no aportar nada de valor real a la sociedad. Desde que compré los billetes solo he fantaseado con no volver después de navidad. Como en verano antes de marcharme de interrail y ni siquiera con la fantasía de ver cómo de mal se las ingenian sin mi. Me importa una mierda. Solo quiero hacer algo más que aportar un granito de arena para que la cuenta de resultados de la empresa siga sumando ceros. Bueno, por lo menos me voy por un rato. Como quien va al baño en una fiesta para meterse una raya y volver más fresco que una rosa yo me ausento 15 minutos y cuando vuelva la única promesa es que no voy a estar mejor que antes de ausentarme. Mi familia es pequeña. No quedamos muchos. Mi padre murió hace 13 años y no se si podría hablar de feminismo, quiet quitting, capitalismo tardío y lo bien que juega Alcaraz con él. A lo mejor me llamaría talibán o comunista o infiel como buen sociata y amante de Rafa Nadal. O quizás habría saltado el rubicón de la izquierda y se habría puesto al día leyendo de nuevo a Marx, Kropotkin e Isabella Federici. Y también aceptaría que el tenis es mejor con Sinalcaraz. Pero no está, y esto es un ejercicio de terapia, y el domingo estaré con mi familia. Solo somos 3 miembros nucleares (4 si contamos a mi hermana) con los que comparto raíces y secador de pelo. Los abuelos no están. Los tíos y tías o viven fuera o tienen compromisos. Somos solo tres y somos irremplazables, pero he de decir que es mejor así. En las familias pequeñas todo está a escala. No hay muchos regalos, porque somos muy pocos. La economía de Macau no puede permitirse bombarderos, así que siempre preguntamos primero y acertamos después, no hay mucha sorpresa pero los regalos se disfrutan igual. No compramos mucha carne, las comidas son pequeñas y los platos son limitados así que hacemos hincapié en qué queremos comer y siempre hacemos algo que nos gusta a todos. Y es que por ser pequeña hasta son diminutas las discusiones porque enfadarte con más de una persona en una familia de tres miembros es estar solos en el mundo. Es el protocolo disuasorio perfecto. No puedes permitirte todas las discusiones que quieras por eso dejo a mi madre que me diga que “no entiendo lo del LGTPRTQMás” o que “los jóvenes de ahora no os esforzáis nada” es verdad, soy un bisexual vago madre, pásame el vino, anda. Nosotros nunca fuimos de ser muchos. Solo mis abuelos se sentaron a la mesa regularmente cuando era pequeño y aún así la familia se sentía mullidita. En ocasiones, muchas veces ya sin mi padre, nos juntábamos con mi tía, mis primas y acabábamos siendo 30, y esas navidades se sentía mullidita de nuevo, incluso con algún cojín extra que luego se ha echado de menos. Después, en las navidades que venían grupos independientes que mi hermana y yo no conocíamos demasiado, nos llevábamos un facepalm terrible y deseábamos haber pillado solo la entrada de un día para ver a los grupos que nos gustan. A veces se acierta con los invitados y otras veces no. Hay años de experimentos, años de continuidad y años, como este, en el que el presupuesto emocional no da para más y seremos solo tres. Cuatro si lo contamos a él. Porque ante todo está él. Siempre presente, cerca de nosotros. No se sienta a la mesa porque no puede, pero es testigo de todo este ritual. De mi llegando tarde, de mi hermana poniendo la mesa terriblemente mal porque es zurda, de mi madre cocinando y comprando 21 ostras que tendré que comerme yo porque no sabía que a nadie le gustaban y ahora nos las tenemos que comer para que no se pongan malas y yo solo pienso en si me va a dar gota. Y las discusiones son menos, y los regalos son suficientes y el vino está buenísimo y nos reímos y recordamos y a lo mejor se nos salta una lágrima. Y él está ahí. Aunque no le veamos, aunque no esté presente en la habitación, él está ahí. Presente desde hace años. Y le queremos, porque es el mejor, aunque alguien venga de visita y ladre y se ponga perdido al comerse las sobras… nuestro perro Django es el mejor. Otro día os cuento la historia de cómo mi padre inventó los regalos en formato PowerPoint y así le recordamos con cariño también. Cuando vuelva de terapia.
-
Este ya no soy yo
Dec 16 ⎯ Llevo arrastrando una crisis de identidad digital enorme desde que hace tres años y pico abandonara Twitter y me fugara a Mastodon. Allí, en la tierra de la libertad, no he conseguido conectar con demasiada gente. Supongo que el problema soy yo, ya no sé quien soy y ya no sé expresarme digitalmente. He perdido la mano escribiendo. Con lo que yo he sido, con lo que yo he escrito. De hecho es que mi bio ya no me representa: “A los 12 años me comí una ensalada de rúcula con parmesano y conté la experiencia en mi blog”. Escribir sobre ensaladas con parmesano era parte de mi, pero creo que ahora no podría hacerlo. Echo de menos escribir pero me parece que todo lo que escribo es basura. He perdido el norte, no sé bien si lo que escribo es interesante, potable o mínimamente gracioso. Desconstruirse era esto. Estoy haciendo un esfuerzo, eso sí. Hasta estoy escribiendo comedia, practicando gracias a los cursos de escritura de La Llama School (contenido no patrocinado) porque estoy desesperado y no sé qué hacer para lanzarme a escribir como lo hacía durante el instituto en mi pequeño blog de Blogger. Tiempos más sencillos. Tenía un montón de tiempo libre cuando mi sustento recaía en mis padres y no sobre mis hombros. Metafóricamente hablando, mis hombros son un templo y no se tocan. En estos tiempos de contenido rápido, de reels, egos, de brainrot content, hay algunos locos, peregrinos del slow content que queremos escribir y que nos lean mientras hacemos como que no nos importa que nos lean pero mirando las estadísticas de la web cada 5 minutos viendo si crecen los lectores y preguntándonos “¿porque tanta gente nos lee desde el Sudeste Asiático?, ¿es que acaso hay un club de fans de Carlos ahí?, ¿será un CDN? bueno son visitas y también cuentan para las estadísticas, anda mira también hay un club de fans en el sur de Rusia”. Mi problema es que he perdido la razón de ser y escribir. No sé ya porqué lo hago o porqué quiero hacerlo. Estaba pensando en hacerme un Substack pero es evil corp también así que no puedo éticamente usar la herramienta y mi wordpress no tira, (el pobre no tira, es como un abogado alcohólico que no da una), y he encontrado esto en un post de Reddit que no era directamente porno porque en Reddit solo hay porno, hombres blancos oliendo a smegma y entrenamiento de IA. Así que aquí estamos. Un nuevo espacio, un ¿nuevo yo? No lo se. Pero me he acordado de la bio que tenía en Twitter (y Mastodon) y he pensado que quizás ya no refleja quien soy. Hace 22 años (quizás 20) estaba de viaje con mis padres en Barcelona (puede que fuesen 21 ahora que lo pienso) y en la playa fuimos a un restaurante a cenar (definitivamente fue hace 20 los porque estaba en primero de la ESO) y me pedí una ensalada de Rúcula con parmesano. Lo pedí por la curiosidad de ver qué era aquello de rúcula y eso otro de parmesano, y porque me encanta el queso, a quién pretendo engañar. Cuando llegó aquel montón de césped con queso con pinta de madera lijada no me eché atrás por “I ain’t no chicken”. Me la comí y tras el último bocado recuerdo tener una revelación y decidí que debía, desde aquel momento, ser una persona insufrible. Descubrí la capacidad que se puede tener probando cosas a priori desagradables y encontrando la manera de reprogramarte para que te gusten, luego escribir sobre ello y hacerte el maquina con tus amigos pidiendo a gritos una sesión interminable de bullying… aquella ensalada lo había cambiado todo. Me dediqué mi adolescencia a escribir sobre películas de Woody Allen, Lars von Trier o Terrence Malick. Escuchando britpop y música de los 60-70. Buscando vintages para comprar camisas de flanela. Amigos míos, me hice un hipster cuando se les llamaba gafapasta y me lo creí tanto que me compré gafas de pasta. Negras. Con catorce años. La puta ensalada cambió mi manera de ver el mundo. Cambio mi vida. Y yo lo escribí en mi blog. Ahora sigo probando cosas. Sigo siendo insufrible. Veo películas de Yorgos Lanthimos pero dejo una review en Letterboxd y lo dejo estar. Escucho un grupo nuevo, me gusta, lo comparto en una story. No, ese no es el camino amigos. Hay que dar la turra. Hay que volver a escribir sobre absolutamente cualquier tema. Hemos de volver a escribir blogs personales, ser pedantes, llenar la web de reviews de 3000 palabras sobre la última película indie del momento y hablar de absolutamente cualquier cosa que nos pasa pero con el don de la escritura. No al video, no al podcast, no al contenido ultraprocesado. Si al blog, si a los comentarios, si a la escritura. Si a escribir sobre una ensalada de rúcula con parmesano en tu blog.